UN “SELFIE” EN MONCLOA

SELFIEEste sol del sur, duro como los hombres del campo, no se deja ganar la batalla, y eso que la televisión no hace más que enviar imágenes de una España hecha Escandinavia, con los puertos de montaña cerrados, los niños sin colegio jugueteando con el frío y los monumentos reluciendo impactantes como ese imponente Acueducto cubierto de nieve. Y ahí uno se imagina a nuestro Gori, chaqueta impecable de Galán entre un bosque de monitores enormes, mirando absorto al horizonte, interrogándose como dicen que preguntaba la madre enferma al poeta camino del exilio: niño, ¿falta mucho para llegar a Sevilla?

La variante climática nos ha dejado además la impagable imagen de Rajoy haciéndose un selfie con su sonrisa gallega delante del jardín de Moncloa cubierto por los copos de nieve, que ha dado para unos buenos pies de foto. Bien mirado, el perfil tranquilo del presidente ante las inclemencias es la mejor metáfora de su estado natural. La reciente encuesta del CIS le arrebata nada menos que siete puntos, y confirma la tendencia alcista de Ciudadanos, pero siempre que llueve (aun nieva) escampa, pensará él. La cosa en Cataluña no termina de enderezarse y el 155 sin cafeína que nos han servido posiblemente haya que agitarlo, pero a ese fin ya están preparados los jueces para dictar sus oportunas y certeras resoluciones que aclaren el incierto panorama.

Contribuye a esa irritante tranquilidad la ofensiva planteada ante el Congreso por los partidos de la oposición, de la mano del PNV, para suprimir del Código Penal la prisión permanente revisable, y que más que incomodarlo yo diría que le han hecho un favor. El Gobierno se siente seguro en este terreno, la aplicación de una justicia justa en su sentido más primitivo que cuenta con un apoyo considerable del pueblo (observen cómo para esto no pide una consulta tanto aficionado como hay a las urnas, incluso las de pega), y se ha lanzado a la contraofensiva en la confianza de afianzar su papel de formación seria con principios que se preocupa por las cosas que de verdad afectan a los ciudadanos, no como otros, demasiado acostumbrados a nadar y guardar la ropa.

Siempre es buena noticia que el Gobierno se dedique por fin a hacer política, que para eso está, pero me da que cuando pase el invierno y el agua de la nieve vuelva a correr por las montañas, el presidente no va a estar de humor para muchos selfies en Moncloa.

Columna Paisaje Urbano publicada en Diario de Sevilla el 7 de febrero de 2018.

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